Última actualización: Octubre 2026
Una jornada es excesiva cuando supera los límites de la Ley Federal del Trabajo, pero también cuando se vuelve la forma habitual de trabajar de un equipo. Trabajar más horas no garantiza mejores resultados y sí desgasta a las personas. Los registros de asistencia no miden la productividad, pero muestran dónde se acumula el tiempo extra, quién no está descansando y qué áreas dependen de jornadas largas para sacar el trabajo.
En resumen:
Con la reforma publicada el 1 de mayo de 2026, estos son los límites que debe vigilar tu control de asistencia:
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Límite |
2026 |
2027 |
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Jornada ordinaria semanal máxima |
48 horas |
46 horas |
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Jornada diaria (art. 61) |
8 h diurna, 7 h nocturna, 7.5 h mixta |
Igual |
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Ordinaria más extraordinaria en un día |
Máximo 12 horas |
Máximo 12 horas |
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Horas extra por día y por semana |
Hasta 4 diarias, en un máximo de 4 días |
Igual |
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Horas extra pagadas al doble |
Las primeras 9 de la semana |
Las primeras 9 de la semana |
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Horas extra pagadas al triple |
El excedente, hasta 4 horas más |
El excedente, hasta 4 horas más |
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Descanso semanal (art. 69) |
Al menos 1 día por cada 6 trabajados |
Igual |
El umbral para el pago doble sube a 10 horas en 2028 y a 11 en 2029, a medida que baja la jornada semanal.
La jornada también puede ser excesiva aunque no rompa ningún límite en una semana puntual: cuando se sostiene en el tiempo, cuando combina turnos nocturnos sin descansos de recuperación o cuando una misma persona encadena semanas al tope.
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No necesariamente. México es el país de la OCDE con más horas trabajadas al año, con 2,207 horas por trabajador en 2023, unas 460 más que el promedio de la organización, y aun así su productividad por hora es de las más bajas. Esa comparación entre países no prueba que reducir horas aumente la productividad de una empresa, pero sí muestra que el tiempo trabajado y los resultados no avanzan siempre juntos.
En una empresa pasa algo parecido. Las horas extra pueden ser necesarias en un pico de demanda, pero cuando se vuelven permanentes suelen estar cubriendo otro problema:
Los registros de asistencia no miden la productividad, porque muestran tiempo y no resultados. Su valor está en otra parte: permiten ver dónde se concentra el tiempo extra para que la empresa investigue por qué. Si se cruzan con indicadores de la operación, como producción por turno, errores o tiempos de entrega, ayudan a distinguir el tiempo extra que aporta del que solo compensa un problema.
Un sistema de control de asistencia integrado con la nómina puede generar estas alertas sin revisar registro por registro:
Lo ideal es que las alertas lleguen antes del cierre de nómina, e incluso antes de que se trabajen las horas, para que el supervisor pueda reorganizar el turno a tiempo.
Para leer el efecto en el bienestar, conviene cruzar estas alertas con otros datos que el mismo registro ya genera: faltas, retardos e incapacidades en las semanas posteriores a un pico de horas extra. Si un equipo que trabajó al límite empieza a faltar más, la señal es clara aunque nadie lo haya dicho.
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Con los límites de jornada cambiando cada año hasta 2030, revisar las horas trabajadas al cierre de nómina ya no alcanza. La empresa necesita ver las alertas mientras todavía puede reorganizar el turno, cuidar a su equipo y entender qué está generando el tiempo extra.
En GDM tenemos más de 25 años de experiencia en soluciones de nómina y Recursos Humanos. Implementamos soluciones de control de asistencia integradas con tu software de nómina, configuradas con los límites de jornada y horas extra de cada año de la reforma.
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